¿Por qué las películas cada vez son más malas?

Lejos han quedado ya los tiempos en que las películas eran obras de arte que te cortaban la respiración. El cine cada vez se ha ido convirtiendo en algo comercial con películas mediocres que, si bien nos proporcionan un rato de diversión, no nos hacen estremecernos mientras las vemos.
¿A qué se debe este cambio? ¿Es la sociedad que cada vez busca cine de menor calidad, o son las grandes cadenas de producción que no invierten en cine de calidad?
Todo está ya inventado
Ya lo dijo Picasso, hemos llegado a un punto en el que todo está ya inventado y en el arte sólo salen burdas copias que no llegan a la calidad de las originales. Está claro que en Hollywood el talento se está acabando, o bien la originalidad de directores y guionistas se va acabando.
Por desgracia, cada vez más, oímos como se renuevan viejas ideas con intención de reciclarlas. Algo que resulta un reclamo para las audiencias que ya les gustan las originales, y de esa manera se aseguran al menos que irán a verla al cine para conocer la nueva versión.
Segundas partes nunca fueron buenas
A la vista queda que las trilogías y series de películas triunfan en el cine. Sin embargo, las segundas partes nunca fueron buenas, y cabría añadir que las terceras, nunca deberían haber existido. Un claro ejemplo lo tenemos con Matrix, se convirtió rápidamente en una película de culto para todo el mundo, que nos defraudó con su segunda parte, y prácticamente nos hizo llorar en la tercera.
Para más inri, al ser una saga que funciona y que a la gente le gusta, siguen creando secuelas en las que invierten un montón de dinero, mucho más del que deberían, cuando la calidad comienza a ser pésima, como ocurrió con Matrix.
Y a esta revolución de las sagas podemos añadir todas las de superhéroes, ya sea Ironman, Thor o incluso Spiderman, las segundas y terceras partes dejan mucho que desear.
Aún queda esperanza
Pero no todo van a ser disgustos, por suerte, siguen existiendo directores y guionistas que crean auténticas obras de arte. Que siguen llenando las salas de los cines con buenas películas, aunque el número de estas cada vez sea menor.
Al mismo tiempo comienzan a crearse festivales de películas alternativas, que si bien no se proyectan en las principales pantallas de los cines, nos dan alguna esperanza en que el cine aún no se ha muerto.